Hablemos de convivencia escolar

PROYECTO FONDO DE MEDIOS  

“Educación, Salud y Medio Ambiente una estrategia para la prevención”

Para ello conversamos con el psicólogo de la Universidad de Talca y magíster en educación Alex Herrera Araya quien nos pudo orientar y dar una contextualización de esta temática tan fundamental para el buen “convivir” de nuestros hijos estudiantes en los diferentes establecimientos educacionales.
Reducir la conceptualización de la convivencia escolar sólo en la comuna de Santa Cruz, es limitar el entendimiento del bienestar educativo, pudiendo crear sesgos de interpretación y posibles polémicas innecesarias. Debido a lo anterior, a continuación, se pretende dar una opinión enmarcada en la realidad chilena de la educación y cómo la convivencia escolar confluye en todos los caminos que conducen a los aspectos más esenciales de la vida escolar.
Todos quienes se vinculan de alguna u otra manera con establecimientos educacionales, han utilizado la palabra “convivencia escolar”. Pero ¿entendemos el real significado de la palabra? Cómo bien lo plantea la superintendencia de educación: “la convivencia escolar es un elemento clave y esencial para el bienestar de una comunidad educativa”.
Para una comprensión a cabalidad de un concepto a diario frecuentado en nuestra labia, es vital desglosar las definiciones que entidades del estado nos entregan.
¿Quiénes son la comunidad educativa? La respuesta es muy sencilla, pero abarca una población mucho mayor a la matrícula de un establecimiento educacional. La comunidad educativa son todas aquellas personas que se vinculan directa o indirectamente con el recinto educativo. Habiendo dicho esto, podemos entender que los gestores de la sana convivencia escolar son los apoderados, funcionarios y estudiantes. Si no existe una relación homeostática entre estos tres ejes nodulares o engranajes (padres, apoderados y funcionarios) difícilmente podremos tener un sano convivir al interior de un colegio y/o escuela.
A modo de ejemplo simple: Si un engranaje en una maquinaria, por muy pequeño que sea, está quebrado y/o dañado, afectará irremediablemente todo el funcionamiento que tenga el artefacto. Si un director no escucha a sus apoderados, si los profesores no prestan atención a las necesidades de sus estudiantes, si un apoderado culpabiliza a la escuela de todo lo que le suscite a su pupilo sin autocrítica, si entre funcionarios no se cruzan las miradas para verse en el desempeño de su labor profesional… todo ello afectará a la convivencia escolar de una organización educacional.
Y es aquí, donde la convivencia escolar es mal entendida en muchos aspectos, pues no depende tan sólo de un/a encargado (a) de convivencia escolar para su gestión interna. Dicha interpretación es un sesgo muy común en los colegios y en la comunidad escolar. La verdad, la gestión de la sana convivencia depende de TODOS y cada uno de los miembros que conforman y dan vida a un establecimiento. Por tanto, la responsabilización se debe entender cómo: “somos todos convivencia escolar”.
Se debe eliminar la mala costumbre de culpabilización externa. Si hay violencia y/o conflictos en una escuela la responsabilidad es compartida, pues fallaremos todos. Si en la escuela existe violencia, malos tratos, abuso de poder, negligencias y/o menoscabo profesional, afectará directamente o indirectamente en los aprendizajes y en el desarrollo emocional de los educandos.
En el contexto educativo y haciendo referencia a las sanas interacciones humanas, es inverosímil entender a la educación como meras parcializaciones de individuos que comparten un espacio en común. Cuando uno o más ejes nodulares de una institución educativa no logran solucionar las vicisitudes de un conflicto que ha dañado el bienestar, a pesar de que como apoderado, funcionario o alumno han intentado hablar o llegar a acciones resolutivas, evitemos ahogarnos en un vaso con agua. Si la comunidad escolar no puede solucionar sus problemas internos con las estrategias reglamentarias protocolizadas en el RICE (Reglamento Interno De Convivencia Escolar) o en sus respectivos manuales, para mantener el buen vivir, recordemos que el sistema educativo está normado. Existen agentes externos a la comunidad escolar que cumplen la tarea de agente regulador. Es allí donde encontramos a la Superintendencia de Educación, Inspección del Trabajo, Carabineros de Chile entre otras instituciones que ayudarán a normar y resolver lo más ecuánime posible el conflicto. Siendo objetivos, lo más sano para una comunidad escolar es intentar solucionar el problema antes que él se convierta en un agujero negro. Un problema menor, fácilmente se puede convertir en una tormenta de proporciones.
Para evitar lo anterior, siempre debemos procurar dar solución a los impedimentos desde una mirada dirigida al bien común ocupando las bases y pilastras de la convivencia escolar “la comunicación y el buen trato”, haciendo de cuenta que somos un engranaje que puede ayudar al correcto funcionamiento de una gran instrumentaria.

Este Proyecto es financiado por el Fondo de Medios de la Secretaría General de Gobierno y el Consejo Regional de O’Higgins

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Miércoles 15 de Abril de 2026
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