Entrevista a Gloria Paredes Valdés, vocera nivel central Maiceros de Chile y alcaldesa de Palmilla

PROYECTO FONDO DE MEDIOS  

“Educación, Salud y Medio Ambiente una estrategia para la prevención”

El futuro es tan incierto para las próximas generaciones sobre lo que pueda suceder con el cambio climático

La sequía está golpeando a Chile, con mediciones históricas sobre déficit de lluvias y desertización. El país es modelo internacional en la lucha contra el cambio climático; sin embargo, debe enfrentarse a graves problemas como este estrés hídrico, los incendios y el descenso de sus glaciares.

Es así como que, en más de 16 regiones, el gobierno chileno ha decretado la emergencia hídrica y agrícola; donde el agua potable está garantizada salvo para comunas rurales, donde deberán tomar medidas más drásticas. Pero estas consecuencias han afectado fuertemente a los Maiceros y quienes dependen de la agricultura familiar campesina que han sufrido los embates de más de 50 años de duras condiciones. Pero ¿Cómo han enfrentado esta situación? ¿Son suficientes los apoyos gubernamentales? ¿Qué se vislumbra a futuro?

Estas son algunas de las preguntas que nos respondió quien es, además de alcaldesa, vocera del nivel central de los maiceros de Chile, que involucra a agricultores entre la región Metropolitana al Maule, Gloria Paredes Valdés, a través de este proyecto que llega a sus hogares gracias al financiamiento del Fondo de Medios de Comunicación de la Secretaría General de Gobierno y el Consejo Regional de O’Higgins”.

¿Cómo catalogan la situación al día de hoy en torno al calentamiento global y la sequía?

“El calentamiento global era como “el cuco que venía” hace algunos años, pero hoy es algo evidente, instalado y donde tenemos un déficit hídrico permanente. A pesar de todo lo que ha llovido todavía no alcanzamos los niveles que necesitamos para decir que tenemos un año normal y este déficit nos va a seguir acompañando y nos obliga a tomar medidas en los sistemas de producción, en la utilización del agua de riego, en la priorización de este elemento y también como mantenemos la biodiversidad… tema complejo porque cuesta que se asimile y cuesta hacer compatible el desarrollo industrial y productivo con este cambio que hay que tener en las formas para mitigar el calentamiento global y esto además que no solo afecta la agricultura sino que la salud de las personas”.

¿Han cambiado los hábitos agrícolas también?

“Primeramente -añade- debemos ser compatibles a la producción con el calentamiento global con el recurso agua, como en las partes altas de la cordillera o en la diversidad que existe en los cerros donde se utiliza, sumado al retroceso de los glaciales. A esto se agrega la devastación que ha sufrido nuestra flora, arrasada o quemada por las plantaciones en altura y que también afectan los cursos de agua, por lo que debemos partir protegiendo la biodiversidad y no sigamos abusando de la naturaleza.

Lo segundo -puntualiza- está la producción de ciertos híbridos que dan rendimiento productivo, que son de más largo período, lo cual hoy ha cambiado y donde debemos pensarlo dos veces el poder llevarlo a cabo, como la situación del maíz, donde hoy el agua no alcanza, por lo tanto, nos vemos obligados a tecnificar el riego y sacar adelante la producción.

Muchas veces los agricultores han pensado en que sembrar o cambiar utilizando para ello la rotación, que es buena considerarla en etapa de crisis hídrica, ya sea sembrar trigo en invierno, para una producción adecuada y obtener algo que cosechar.

Para poder salvaguardar al mundo agrícola se debe planificar mejor y reorientar los recursos del estado, que son entregados a manera de subsidios para mejorar la producción, considerando la crítica situación climática y que es clave para poder seguir en la tierra”.

¿Cuáles son los riesgos que se visualizan?

Fue clara en señalar que, “No es que a uno no le guste la agricultura empresarial, creo que también cumplen un rol porque generan trabajo, pero también debe estar equilibrado porque la producción de alimentos es muy importante y no sólo vamos a comer uva, o vino, no vamos a vivir de las cerezas o tampoco vamos a servirnos como alimento las paltas, tenemos que pensar en producir alimentos, por la importancia de soberanía alimentaria.

Nos hemos visto enfrentados a pruebas duras como la pandemia y la reciente guerra y también se pone en duda sobre si tendremos el suficiente alimento para producir lo que nuestros pueblos necesitan…

Hoy frente a esta crisis mundial, se ha vuelto muy importante la producción nacional del maíz, que está bastante disminuida porque los costos de producción son altísimos y no se han generado las condiciones para que los productores de arroz, maíz, trigo o legumbres puedan recuperarse.

La realidad es que hoy después de años de competir tan deslealmente con economías subsidiarias, muchos de quienes no ayudaron a la agricultura campesina están asustados, pero el tiempo avanza y se han olvidado de proteger lo nuestro, al igual que el recurso agua.

Si recorremos la región, está lleno de pozos profundos para regar la agricultura agroexportadora, pero ¿Qué pasa con los comités de Agua Potable Rural, que es donde se abastecen nuestros vecinos de los sectores rurales?.

Es cierto que hay un esfuerzo de obras públicas y obras hidráulicas, por ir haciendo proyectos de mejoramiento, pero debemos velar que el consumo del agua para consumo humano esté garantizado. Tenemos la experiencia del Embalse Convento Viejo donde, pese a ser una buena obra en la cual confiamos para nuestra agricultura familiar campesina, hoy vemos como no hay subsidio garantizado para que los agricultores pequeños puedan acceder a esta agua y todos los años tenemos que salir a tocar puertas para conseguir este elemento para el riego y así producir y mantener su forma de vida, que es la única que poseen para subsistir.

Frente al cambio climático tenemos que ser capaces de ir priorizando, como por ejemplo, acercar los proyectos que son de alta inversión del estado a la agricultura familiar campesina”.

¿Con qué sueña, para el mundo rural afectado por esta crisis?

“Quiero una agricultura rural o familiar que pudiera entenderse de la mejor forma, porque hoy nos vemos tan complicados y el futuro es tan incierto para las futuras generaciones en relación a lo que va a suceder con calentamiento climático.

Por eso no podemos obligar a la gente a vivir siempre intoxicada con plaguicidas que se colocan para tener agricultura exportadora… vecinos que son habitantes rurales que se ven complicados con aplicaciones de guanos y están llenos de moscas… debemos coexistir de una manera equilibrada porque somos seres humanos”.

Este Proyecto es financiado por el Fondo de Medios de la Secretaría General de Gobierno y el Consejo Regional de O’Higgins

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